Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Los niños de Haití regresan a la escuela en medio de la inseguridad y la violencia de las pandillas, que perturban la vida cotidiana y la educación. Muchos alumnos deben cruzar zonas controladas por grupos armados, arriesgándose a sufrir tiroteos y ser reclutados a la fuerza en su camino a clase. A pesar de estos peligros, las escuelas siguen siendo espacios cruciales para el aprendizaje y la interacción social.
Según un padre desplazado y activista, reunirse con amigos en la escuela actúa como terapia para los niños desarraigados por la violencia. Sin embargo, las condiciones de aprendizaje siguen siendo difíciles en muchas regiones debido a la persistente inestabilidad.
Los padres expresan una esperanza cautelosa ante la reapertura de las clases, pero destacan las numerosas dificultades que enfrentan, como el hambre, el desempleo, la inseguridad y la carga financiera que supone la escolarización, especialmente en instituciones privadas. Estas preocupaciones son comunes entre las familias desplazadas que buscan una educación segura y continua para sus hijos.
UNICEF informa que, durante el año académico 2024-2025, más de 1600 escuelas en Haití se vieron afectadas por la inseguridad. Esta situación perjudicó a más de 240 000 niños y a unos 7500 docentes. En Puerto Príncipe, donde se estima que el 90 % de la capital está bajo el control de pandillas, algunas escuelas se han visto obligadas a cerrar, se han vuelto inaccesibles o incluso han sido destruidas. Otras escuelas sirven como refugios de emergencia para familias desplazadas.
Para muchos niños haitianos, continuar con su educación requiere valentía en medio de las constantes amenazas y la violencia.
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