Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo han ampliado la capacidad de aislamiento y tratamiento para la rara cepa Bundibugyo del virus del Ébola en las regiones orientales, lo que incluye la construcción de habitaciones de aislamiento individuales que cumplen con los últimos estándares de prevención de infecciones y la instalación de un tanque de agua de 10.000 litros para apoyar la atención a los pacientes.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, describió la desconfianza de la comunidad como un obstáculo importante para los esfuerzos de respuesta al brote, señalando que las comunidades afectadas pueden sentir que el mundo exterior prioriza su propia seguridad sobre su bienestar. También destacó cómo la inseguridad, el desplazamiento de la población y la movilidad complican la respuesta en la provincia de Ituri, donde se concentra el brote. Tedros criticó las restricciones generales a los viajes por considerarlas ineficaces y potencialmente perjudiciales.

Actualmente, no existen vacunas ni tratamientos aprobados para la enfermedad del virus Bundibugyo, aunque se prevé que en un futuro próximo comiencen los ensayos clínicos de medicamentos prometedores. El director de la OMS hizo hincapié en la necesidad de una planificación a largo plazo para prevenir futuros brotes.

Paralelamente a estos avances, la OMS publicó sus primeras directrices integrales de manejo clínico para todas las enfermedades causadas por filovirus, incluidos los virus del Ébola y de Marburgo. Estas directrices ofrecen 16 recomendaciones basadas en la evidencia, centradas en la atención de apoyo temprana, como el tratamiento rápido de la deshidratación y el shock, el manejo de las infecciones bacterianas, el monitoreo de laboratorio y el seguimiento estructurado de los supervivientes, lo que puede mejorar las tasas de supervivencia en ausencia de vacunas o tratamientos.

Tedros hizo hincapié en que para poner fin al brote se requerirá una sólida participación de la comunidad, acciones transfronterizas coordinadas e inversiones en servicios de salud más amplios para abordar otras necesidades críticas más allá del Ébola.

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