Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde que se declaró el brote de ébola el 15 de mayo, las pruebas para detectar el virus Bundibugyo están disponibles en seis centros de la República Democrática del Congo (RDC), incluidos Bunia y Mongbwalu en la provincia de Ituri, Bukavu y Lwiro en Kivu del Sur, Goma en Kivu del Norte y Kinshasa. Cuatro laboratorios en Uganda también se han activado para atender los casos importados, con 19 casos confirmados y uno probable notificados hasta el momento.

El portavoz de la OMS, Tarik Jašarević, señaló que algunas áreas tienen pocas alertas, lo que indica que las cadenas de transmisión pueden no detectarse por completo, lo que plantea riesgos continuos de propagación de la infección.

Bruno Michon, director de operaciones para el brote de ébola en la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), destacó que generar confianza en la comunidad es tan crucial como las respuestas médicas. El escepticismo persiste en el este de la República Democrática del Congo, donde algunos cuestionan la existencia del ébola o consideran que el brote fue fabricado para obtener ayuda extranjera. Otros ven los entierros seguros como una amenaza a las tradiciones culturales, lo que complica los esfuerzos de contención.

Michon explicó que el miedo y el estigma llevan a las personas a evitar reportar síntomas y buscar tratamiento, a veces permaneciendo en casa a pesar de estar enfermas. La desinformación en las redes sociales intensifica estos temores y ha contribuido a los ataques contra centros de tratamiento y al desplazamiento de más de 100 000 personas en la región.

Para abordar estas preocupaciones, la IFRC ha adoptado enfoques como el uso de bolsas para cadáveres con ventanas para permitir que las familias vean a sus seres queridos fallecidos, con el objetivo de respetar las sensibilidades culturales y generar confianza al tiempo que se mantiene la seguridad.