Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que los logros mundiales en materia de salud están en riesgo, ya que el progreso se ha ralentizado, se ha vuelto desigual y, en algunos casos, se ha revertido, según el informe Estadísticas Mundiales de Salud 2026.

Entre 2010 y 2024, las nuevas infecciones por VIH disminuyeron un 40 %, el consumo de tabaco y alcohol se redujo, y el número de personas que necesitaban tratamiento para enfermedades tropicales desatendidas cayó un 36 %. El acceso a servicios de salud esenciales mejoró entre 2015 y 2024: casi mil millones de personas tuvieron acceso a agua potable gestionada de forma segura, más de mil millones a saneamiento e higiene básica, y 1400 millones a soluciones para cocinar de forma limpia. La Región de África de la OMS registró reducciones notables en el VIH y la tuberculosis, mientras que la Región de Asia Sudoriental avanzó hacia los objetivos de reducción de la malaria para 2025.

Sin embargo, persisten importantes desafíos. La incidencia mundial de la malaria aumentó un 8,5 % desde 2015, y el progreso es muy desigual entre regiones. La anemia afecta al 30,7 % de las mujeres en edad reproductiva, sin que se haya registrado ninguna mejora, y la prevalencia del sobrepeso infantil alcanzó el 5,5 % en 2024. La violencia contra las mujeres persiste: una de cada cuatro mujeres sufre violencia de pareja en todo el mundo. Estos problemas ponen de manifiesto la necesidad de políticas más sólidas de prevención y protección social.

El progreso hacia la cobertura sanitaria universal (CSU) también se ha ralentizado; el índice de cobertura de servicios de CSU solo aumentó de 68 a 71 entre 2015 y 2023. Alrededor de una cuarta parte de la población mundial enfrentó dificultades financieras debido a los costos de la salud, y se estima que 1.600 millones de personas vivían en la pobreza o caían en ella debido a los gastos sanitarios de bolsillo.

El director general de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó que, a pesar de los avances, muchas personas —especialmente mujeres, niños y comunidades marginadas— aún carecen de acceso a condiciones básicas para una buena salud. Subrayó la necesidad de invertir en sistemas de salud equitativos y resilientes, así como en datos sanitarios sólidos para subsanar las deficiencias y garantizar la rendición de cuentas.