Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Investigadores de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai estudiaron cómo el momento de la exposición temprana a metales tóxicos afecta el desarrollo cerebral y el comportamiento infantil. Utilizando dientes de leche de 489 niños de entre 8 y 14 años, midieron nueve metales —entre ellos plomo, cobre, magnesio y zinc— en capas dentales que representaban semanas desde el segundo trimestre del embarazo hasta las 40 semanas después del nacimiento.

El equipo evaluó a 395 niños para detectar síntomas relacionados con la ansiedad, la depresión, la hiperactividad y la atención. Descubrieron que la exposición a metales durante dos períodos clave —entre las cuatro y las ocho semanas después del nacimiento y entre las 32 y las 42 semanas de edad— se asoció con un mayor riesgo de estos síntomas. Las imágenes de resonancia magnética de 191 niños también mostraron que la exposición excesiva a metales durante períodos específicos tenía más probabilidades de afectar la estructura y la conectividad cerebral. En particular, la exposición en las 19 semanas previas al nacimiento se relacionó con una menor conectividad cerebral.

Los hallazgos, publicados en Science Advances, destacan la mayor vulnerabilidad a los metales tóxicos durante el rápido desarrollo cerebral y subrayan la importancia de prevenir la exposición excesiva a metales en las primeras etapas de la vida para reducir los posibles impactos en la salud mental.