Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Según Georgette Gagnon, Representante Especial Adjunta de la ONU al frente de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), las autoridades de facto de Afganistán han consolidado el control territorial y administrativo y actualmente no se enfrentan a ningún desafío armado o político significativo, pero esta estabilidad oculta presiones demográficas y económicas más profundas.

La Sra. Gagnon señaló que casi 5,9 millones de afganos han regresado desde 2023, y se estima que otros 2,8 millones podrían regresar en 2026, a pesar de las limitadas oportunidades y las dificultades que atraviesan las comunidades. El país sigue enfrentando una de las mayores crisis humanitarias del mundo, con 21,9 millones de personas que necesitan asistencia este año.

Las restricciones impuestas a las mujeres y las niñas se están agravando, con un estimado de 3,8 millones de niñas de entre siete y dieciocho años fuera del sistema escolar. Alrededor de 250.000 niñas más quedan excluidas de la educación secundaria cada año, lo que contribuye a lo que la Sra. Gagnon denominó una generación perdida de talento y potencial. Asimismo, señaló que las restricciones vigentes han impactado negativamente la economía de Afganistán y debilitado sectores como la salud y la educación, e hizo un llamado a revertir las limitaciones impuestas a las mujeres, incluida la exclusión del personal femenino afgano de las Naciones Unidas de las instalaciones de la ONU.

Edem Wosornu, directora de la División de Respuesta a Crisis de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), describió el deterioro de las condiciones humanitarias provocado por el conflicto, la inseguridad alimentaria, los desastres climáticos y la falta de financiación. Informó que los nuevos enfrentamientos en la frontera entre Afganistán y Pakistán a principios de este año desplazaron a más de 100 000 personas y aislaron a muchas comunidades vulnerables de la asistencia.

La inseguridad alimentaria ha aumentado drásticamente: 4,7 millones de personas sufren escasez grave —un incremento del 50 % con respecto al año anterior— y 3,7 millones de niños padecen desnutrición aguda. Los informes indican que algunas familias han recurrido a medidas desesperadas para sobrevivir.