Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Un equipo de investigación financiado por los Institutos Nacionales de Salud ha demostrado que los organoides, modelos tridimensionales de cultivo celular de tejido cerebral humano, pueden madurar durante periodos prolongados, imitando etapas posteriores del desarrollo cerebral. Este avance podría permitir estudios a largo plazo de trastornos del neurodesarrollo como el autismo, que se desarrollan a lo largo de casi dos décadas en los seres humanos.
El estudio abordó desafíos previos en el cultivo de organoides, como la vida útil limitada y la variabilidad entre lotes, mediante un método desarrollado por Paola Arlotta y sus colegas para producir organoides de la corteza cerebral derivados de células madre con una composición celular uniforme. Los organoides sobrevivieron y se desarrollaron durante casi seis años, tiempo durante el cual los investigadores monitorizaron la expresión génica, los cambios estructurales y los marcadores de edad biológica con resolución unicelular.
Entre los hallazgos se observó la aparición y maduración de neuronas y células gliales de soporte, con hitos del desarrollo que se produjeron en una secuencia similar a la del cerebro humano. Los relojes biológicos, entrenados con datos humanos, mostraron que las edades moleculares y cronológicas de los organoides coincidían, lo que sugiere un ritmo de desarrollo realista fuera del cuerpo. Además, las neuronas de los organoides demostraron madurez funcional al formar conexiones y generar señales eléctricas.
Según Andrea Beckel-Mitchener, directora interina del Instituto Nacional de Salud Mental de los NIH, este avance podría allanar el camino para una comprensión más profunda de los trastornos del neurodesarrollo en plazos más prolongados que antes eran inalcanzables in vitro.
El informe completo sobre esta investigación fue publicado por los NIH el 19 de agosto de 2026.
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