Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

El entorno doméstico es un factor importante para la salud, ya que las personas pasan gran parte de su tiempo allí, incluidos los niños en etapas críticas de su desarrollo. Los avances científicos han mejorado nuestra comprensión de la exposición a sustancias químicas en interiores y las formas efectivas de reducir los riesgos. La Dra. Heather Patisaul, experta en toxicología ambiental de los NIH, destaca medidas sencillas para disminuir la exposición a sustancias químicas comunes en interiores.

Los objetos cotidianos del hogar, como aparatos electrónicos, muebles, pesticidas, telas y productos que contienen PFAS, liberan sustancias químicas al aire y al polvo con el tiempo. La Dra. Heather Stapleton, química ambiental de la Universidad de Duke, señala que los materiales y estándares de construcción modernos han incrementado la presencia de diversos productos químicos y plásticos en interiores. Los retardantes de llama, ampliamente utilizados en muebles y otros productos, han generado preocupación por sus efectos en el desarrollo cerebral y la hormona tiroidea, lo que ha llevado a la eliminación gradual de muchos tipos antiguos. Los investigadores continúan monitoreando los nuevos retardantes de llama en la electrónica y el aislamiento, pero cada vez hay más productos sin retardantes de llama disponibles.

Los productos químicos suelen adherirse a las partículas de polvo, que se depositan en las superficies y en el aire, lo que supone un riesgo de exposición, especialmente para los niños que tocan superficies y se llevan las manos a la boca. Mantener una buena higiene y rutinas de limpieza regulares es fundamental para reducir esta exposición. Por ejemplo, un estudio financiado por los NIH y dirigido por Stapleton descubrió que las familias que usaban aspiradoras robot con una frecuencia fija observaron una reducción en los niveles de productos químicos tras el periodo de estudio.