Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el 10 de agosto causó 331 muertos, 4.449 heridos y dejó 219 desaparecidos, afectando a más de 406.000 personas en 15 departamentos y 496 municipios. El desastre dañó más de 3.800 instalaciones educativas, impactando la educación de más de un millón de estudiantes; cerca de 178.000 están matriculados en escuelas con graves daños estructurales, según la Coordinadora Residente de las Naciones Unidas (ONU) en Colombia, María José Torres Macho.

El terremoto azotó zonas ya afectadas por la pobreza, el aislamiento y la violencia armada. Torres Macho señaló que grupos armados ilegales habían estado activos en las zonas afectadas antes del desastre y expresó su preocupación de que la interrupción de las clases pudiera aumentar el riesgo de reclutamiento infantil. Hizo hincapié en que restablecer el acceso a la educación es fundamental para la continuidad del aprendizaje y para proporcionar un entorno protector para los niños.

En Chocó, algunas escuelas rurales quedaron completamente destruidas, otras se derrumbaron parcialmente y varias siguen en riesgo de colapso. Las evaluaciones en Risaralda y Caldas buscan determinar qué escuelas pueden reabrir de forma segura. La ONU y sus socios humanitarios han brindado ayuda, incluyendo servicios educativos, a cerca de 72.000 personas en 36 municipios de Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas.

Las labores de evaluación se enfrentan a obstáculos como carreteras dañadas, dificultades para viajar a lo largo de los ríos y problemas de electricidad y conectividad, lo que complica la entrega de ayuda, especialmente en las comunidades afrocolombianas e indígenas. En Sipí, Chocó, alrededor de 95 personas afrocolombianas fueron desplazadas, lo que genera preocupación por nuevos desplazamientos en las comunidades vecinas. Las autoridades locales y las organizaciones comunitarias han estado entre los primeros en responder, aunque algunos municipios siguen desbordados por la magnitud de la emergencia.