Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Un estudio publicado en la Revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA) analiza las consecuencias para la salud y las lecciones aprendidas del Programa de Salud del World Trade Center (WTC) 25 años después de los atentados del 11 de septiembre. El artículo detalla cómo las personas expuestas al desastre enfrentan efectos crónicos y dinámicos en su salud que a menudo afectan a múltiples órganos.

El estudio indica que la población expuesta presenta una mayor prevalencia de enfermedades crónicas y una menor calidad de vida relacionada con la salud que la población general de Estados Unidos. Sin embargo, quienes participan en el Programa de Salud del WTC demuestran mejores tasas de supervivencia en comparación con las personas no inscritas, lo que subraya los beneficios del acceso a atención especializada para los riesgos relacionados con la exposición.

En 2024, el 54 % de los miembros elegibles del programa que cumplían con los criterios del Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. se sometieron a pruebas de detección de cáncer de pulmón, una tasa que supera el valor de referencia nacional del 7,5 % y la tasa nacional de detección del 18 % en 2022. Además, la investigación del programa muestra que los participantes con cáncer que se inscribieron experimentaron tasas de mortalidad entre un 26 % y un 64 % menores que otros residentes en la misma área de Nueva York, en varios tipos de cáncer, incluidos el de próstata, pulmón, riñón y colorrectal.

El Programa de Salud del WTC integra vigilancia, atención clínica e investigación para brindar atención coordinada a largo plazo y aprendizaje continuo. El director del programa señaló que este enfoque sirve como modelo para responder a los desafíos de salud relacionados con desastres, tanto de forma inmediata como a largo plazo.