Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Los devastadores terremotos que azotaron Venezuela el 24 de junio dejaron al menos 2295 muertos y más de 11 000 heridos, con aproximadamente 6400 personas rescatadas hasta el momento, según las autoridades venezolanas, que declararon siete días de duelo nacional. En respuesta, el estadio de béisbol Playa Grande, en la costa central de Venezuela, se ha convertido en un refugio de emergencia para las personas desplazadas o que no pueden regresar a sus hogares de forma segura. Las familias se encuentran bajo lonas, ya que los hospitales siguen colapsados ​​y continúan las operaciones de búsqueda y rescate.

Entre los afectados se encuentra Daniela Jaramillo y su familia, quienes buscaron refugio en Playa Grande tras pasar dos noches a la intemperie. Aunque su casa sufrió daños, sobrevivieron sin que se registraran víctimas mortales. Jaramillo destacó la grave situación de quienes aún permanecen atrapados bajo los escombros en las cercanías. El estadio ahora funciona como refugio y centro de ayuda humanitaria temporal.

Los esfuerzos internacionales incluyen el despliegue de 51 equipos de búsqueda y rescate de 28 países, integrados por 2276 especialistas y 165 perros, en las zonas más afectadas. Las Naciones Unidas liberaron 15 millones de dólares de su fondo de emergencia y activaron el Fondo Humanitario para Venezuela. Estados Unidos donó 100 millones de dólares a este fondo, además de otros 100 millones para apoyar las operaciones.

Organizaciones humanitarias como el Programa Mundial de Alimentos han ayudado a unas 2000 personas en La Guaira con comidas preparadas y gestionan una cocina comunitaria en Playa Grande. La Organización Internacional para las Migraciones presta asistencia con el alojamiento y el registro de las personas desplazadas.