Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

El ciclón tropical Maila, de categoría 4, afectó gravemente a las comunidades costeras e insulares de las Islas Salomón, dejando más de 150 000 personas sin hogar y provocando un importante desplazamiento. Muchas familias se refugian en centros de evacuación, escuelas, iglesias y comunidades de acogida. Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), las mujeres, los niños y las personas con discapacidad son especialmente vulnerables a los riesgos de protección debido al hacinamiento y la interrupción de los sistemas de apoyo.

Las inundaciones y la erosión en la Provincia Occidental han dejado al descubierto munición sin explotar de las batallas de la Segunda Guerra Mundial, lo que crea nuevos peligros para los residentes y los equipos de respuesta.

La infraestructura sanitaria también se ha visto afectada: 21 centros de salud resultaron dañados y se estima que 3.600 mujeres embarazadas se vieron perjudicadas. Los daños en las carreteras y las interrupciones en el transporte han dificultado el acceso a la atención médica.

La inseguridad alimentaria se agrava debido a la destrucción de cultivos y de los medios de subsistencia que dependen de la pesca, lo que obliga a las comunidades a depender cada vez más de la ayuda humanitaria. También se han producido interrupciones en la educación, afectando a 84 escuelas en las provincias Occidental, Choiseul y Guadalcanal, con un impacto en casi 15 800 estudiantes. UNICEF y sus socios están respondiendo mediante la creación de espacios de aprendizaje temporales y la distribución de material escolar de emergencia.

El ciclón forma parte de un patrón más amplio de fenómenos meteorológicos extremos en la región del Pacífico, evidenciado por los recientes tifones en Micronesia. Funcionarios de la ONU destacan la necesidad de una inversión sostenida en sistemas de preparación y alerta temprana para hacer frente a eventos cada vez más frecuentes e impredecibles.