Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
La hipertensión no controlada, o presión arterial elevada, sigue siendo la principal causa de muerte en Estados Unidos y es más frecuente entre la población de bajos ingresos. Esta afección aumenta la tensión en el corazón y las arterias, elevando el riesgo de enfermedades cardíacas. Los pacientes de bajos ingresos suelen recibir atención médica en entornos con menos recursos sanitarios, lo que puede dificultar el control eficaz de la hipertensión.
Un equipo de investigación financiado por los NIH estudió a 1200 participantes para determinar si el apoyo médico adicional podría mejorar el control de la presión arterial en pacientes de bajos ingresos. La mitad recibió atención estándar, mientras que la otra mitad recibió atención estándar más apoyo adicional por parte de los proveedores, incluyendo interacciones más frecuentes y equipos de atención multidisciplinarios.
Los resultados sugirieron que quienes recibieron apoyo médico adicional lograron reducir mejor su presión arterial y seguir sus planes de bienestar. La Dra. Katherine Mills, de la Universidad de Tulane, quien dirigió el estudio, señaló que este enfoque multidisciplinario redujo eficazmente la presión arterial alta entre pacientes de bajos ingresos con hipertensión no controlada, tanto en zonas rurales como urbanas.