Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Cada persona con asma necesita un plan de acción, elaborado junto a su proveedor de atención médica, para prevenir y controlar los ataques de asma.
El plan identifica tres zonas según los síntomas y los resultados de la medición de flujo máximo, una prueba que mide la cantidad de aire expulsado de los pulmones.
La zona verde indica ausencia de síntomas como tos, sibilancias o dificultad respiratoria, y un flujo máximo de al menos el 80% del mejor valor personal. En esta fase, se debe continuar con el medicamento de control diario.
La zona amarilla indica un empeoramiento, con síntomas leves como tos ligeros, sibilancias o dificultad respiratoria, o despertares nocturnos. El flujo máximo se sitúa entre la mitad y tres cuartas partes del mejor valor personal. Se recomienda agregar el medicamento de alivio y mantener el control diario. Si los síntomas mejoran después de una hora, se debe seguir observando y manteniendo el tratamiento.
La zona roja indica alerta médica, con síntomas graves o sin mejoría tras 24 horas en zona amarilla. Aquí, el flujo máximo cae por debajo de la mitad del mejor valor personal y los medicamentos de alivio no funcionan. Deben agregarse otros medicamentos recetados y contactar al médico. Si no hay mejoría o no se puede contactar al médico, hay que acudir al hospital.
El plan de acción para el asma requiere seguimiento constante de síntomas y flujo máximo para ajustar el tratamiento y evitar crisis.
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