Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Las autoridades de salud pública están investigando un brote multiestatal de infecciones por Salmonella vinculado al contacto con tortugas domésticas. Los ocho casos reportados corresponden a niños menores de 10 años, con tres hospitalizaciones registradas en seis estados y ninguna muerte.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que cualquier tortuga puede ser portadora de la bacteria Salmonella, pero las tortugas con caparazones de menos de cuatro pulgadas de largo son una fuente conocida de enfermedades. La ley federal prohíbe la venta o distribución de estas pequeñas tortugas como mascotas; sin embargo, aún pueden venderse ilegalmente en línea, en tiendas, mercadillos o puestos callejeros.
Las bacterias Salmonella presentes en las tortugas pueden contaminar el cuerpo del animal, el agua del tanque y el entorno circundante, transmitiéndose a los humanos a través de las manos sin lavar tras el contacto con las tortugas o sus hábitats. Los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) hacen hincapié en la importancia de lavarse bien las manos con agua y jabón después de manipular tortugas, su alimento o sus recintos, especialmente en el caso de los niños.
Otras recomendaciones de los CDC incluyen evitar besar o abrazar a las tortugas, mantenerlas alejadas de las áreas donde juegan los niños o donde se preparan o consumen alimentos, y limpiar los accesorios para tortugas fuera de casa si es posible. Los padres y cuidadores deben supervisar el lavado de manos y considerar cambiarse de ropa después de manipular tortugas y antes de cuidar bebés.
Los CDC también recomiendan comprar tortugas únicamente en tiendas de mascotas de buena reputación y solo si su caparazón mide más de cuatro pulgadas, ya que estas tiendas no venden tortugas más pequeñas. Generalmente, no se recomienda tener tortugas como mascotas para niños menores de cinco años, adultos mayores de 65 años ni personas con sistemas inmunitarios debilitados, debido al mayor riesgo de enfermedades graves. También se recomienda consultar con un veterinario antes de adquirir una tortuga.
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