Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Solo alrededor del 10 % de todos los plásticos producidos a nivel mundial se reciclan, lo que provoca que grandes cantidades de residuos plásticos lleguen a las calles, los ríos y los océanos cada año. Se estima que 52 millones de toneladas de residuos plásticos llegan al océano anualmente, afectando a más de 4000 especies marinas, incluidas las ballenas azules, que pueden ingerir millones de microplásticos diariamente.

Los esfuerzos para reducir la contaminación por plásticos hacen hincapié en la innovación de materiales, el mayor uso de alternativas sostenibles y la reducción de la producción. La comunidad internacional está negociando un tratado mundial sobre plásticos para limitar la producción, y las próximas conversaciones están previstas para marzo de 2027.

Sin embargo, las alternativas sostenibles como el papel, el bambú, las fibras naturales y los productos a base de algas marinas se enfrentan a importantes obstáculos para competir con los plásticos convencionales. Una de las principales barreras es la disparidad arancelaria: mientras que los aranceles sobre los productos de plástico y caucho han disminuido del 34 % al 7,2 % en las últimas tres décadas, las alternativas se enfrentan a aranceles promedio del 14,4 %. Este entorno normativo desigual dificulta la competitividad de los materiales ambientalmente preferibles.

Los plásticos se han beneficiado de una infraestructura de mercado consolidada, economías de escala y condiciones regulatorias favorables. Por el contrario, las alternativas se enfrentan a dificultades debido al acceso limitado al mercado y a incentivos regulatorios más débiles, a pesar de que el valor del comercio mundial de sustitutos del plástico alcanzó los 485 mil millones de dólares en 2023.

Según representantes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), transformar un sistema mundial de embalaje basado en plásticos baratos derivados de combustibles fósiles requerirá abordar estos desequilibrios comerciales y políticos para permitir que las alternativas sostenibles compitan y ayuden a reducir la contaminación plástica en los océanos.