Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Las estimaciones indican que aproximadamente 28 millones de personas en Afganistán vivían en la pobreza en 2025, y el regreso de 2,9 millones de afganos ese año sumió a otros 1,4 millones en la pobreza. El crecimiento demográfico alcanzó el 6,5 por ciento, lo que provocó una disminución del 2,1 por ciento en el PIB real per cápita, a pesar de una expansión del 1,9 por ciento en el PIB total.

Millones de familias enfrentan dificultades significativas para acceder a bienes esenciales como agua, alimentos, atención médica, vivienda, calefacción y ropa. Se estima que más del 80% de los hogares están endeudados y casi el 75% recurren a mecanismos de supervivencia precarios. La llegada masiva de retornados —casi cinco millones desde 2023— ha agravado la situación de comunidades que ya se encontraban bajo presión económica. Entre los retornados recientes, el 92% declaró no poder acceder a las necesidades básicas, en comparación con el 74% a nivel nacional. El empleo formal es escaso: solo el 3% cuenta con un trabajo formal y el 78% depende de trabajos temporales en las provincias que reciben la mayor cantidad de retornados.

Los impactos climáticos se han intensificado: la sequía afectará al 64 % del país en 2025 y el acceso a agua potable suficiente disminuirá del 59 % en 2024 al 44 %. Además, las restricciones vigentes contra las mujeres y las niñas siguen teniendo un impacto negativo en la economía y el mercado laboral, con casi 100 decretos que limitan su empleo, educación y libertad de movimiento.

El déficit comercial de Afganistán alcanzó la cifra récord de 11.300 millones de dólares en 2025, lo que representa aproximadamente el 60% del PIB nominal, debido al aumento de las importaciones y al estancamiento de las exportaciones. La disminución de la ayuda internacional ha agravado la crisis; la ayuda total se redujo un 16,5% en 2025 ante las crecientes necesidades, lo que obligó a más de 440 clínicas a cerrar o reducir sus servicios.