Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

El brote del virus del Ébola en la República Democrática del Congo continúa propagándose, con 7200 casos y casi 3500 muertes reportadas en 62 zonas sanitarias hasta el 12 de septiembre, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El brote afecta ahora a siete provincias, abarcando dos husos horarios, lo que evidencia una transmisión significativa a pesar de los esfuerzos de contención.

Los organismos de la ONU y sus socios colaboran con las autoridades nacionales para combatir la epidemia desde que fue declarada emergencia a mediados de mayo. Sin embargo, los equipos de respuesta se enfrentan a importantes dificultades debido a la inseguridad generalizada, la deficiente infraestructura vial y el acceso limitado a zonas remotas. Julien Harneis, Coordinador Especial de la ONU para el Ébola, señaló que las peligrosas condiciones de las carreteras y la violencia contra los equipos de respuesta suelen obstaculizar los desplazamientos.

La respuesta humanitaria actualmente solo recibe el 49% de su presupuesto previsto de 1.300 millones de dólares, y tiene dificultades para hacer frente a la expansión del brote. La crisis ha empeorado las condiciones de las poblaciones afectadas, aumentando el hambre, la mortalidad materna e interrumpiendo el tratamiento de enfermedades como el VIH/SIDA.

Si bien se ha aumentado la capacidad de camas hospitalarias, es fundamental brindar atención médica especializada para prevenir una escalada de la enfermedad. Harneis advierte que, sin la financiación, los recursos y el apoyo técnico suficientes, el ébola seguirá siendo una grave amenaza. Se necesitan mil millones de dólares adicionales para mantener los esfuerzos de respuesta más allá de seis meses, con el fin de contener eficazmente el virus y mitigar su impacto en la población congoleña.