Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
El sargento Milovan Jovanivić, de nacionalidad serbia y miembro de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL), murió en un ataque contra su base en el sur del Líbano, según informes de la ONU. Otros dos cascos azules resultaron heridos y están recibiendo atención médica en un centro de la UNIFIL. Se está llevando a cabo una investigación para determinar las circunstancias del incidente.
El ataque se produjo en medio de una escalada de intercambios de fuego entre las fuerzas militares israelíes y combatientes de Hezbolá, aunque no se ha confirmado el origen exacto del bombardeo que provocó las bajas.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, condenó el asesinato como una grave violación del derecho internacional humanitario y de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad, afirmando que tales ataques pueden constituir crímenes de guerra. Hizo un llamamiento para que todos los responsables sean investigados con prontitud y rindan cuentas.
El jefe de la ONU también instó a los combatientes a respetar el cese de hostilidades declarado el 16 de abril y celebró el acuerdo de renovación del alto el fuego anunciado por Estados Unidos entre Líbano e Israel, a pesar de que, según informes, el brazo militar de Hezbolá rechazó el acuerdo por considerarlo "inútil". Guterres hizo un llamamiento a Hezbolá para que respetara la autoridad del Gobierno libanés sobre las armas y pidió a Israel que se retirara completamente al norte de la Línea Azul de separación.
Las autoridades serbias confirmaron que el sargento Jovanivić fue evacuado en helicóptero a un hospital en Beirut tras recibir atención de emergencia, pero sucumbió a sus heridas. La UNIFIL señaló que desde que comenzaron las hostilidades el 2 de marzo, siete cascos azules de la ONU han muerto en el Líbano, lo que pone de manifiesto el aumento de los riesgos en el sur del país.