Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Durante una entrevista en Fox & Friends, el presidente Donald J. Trump ofreció información actualizada sobre las operaciones estadounidenses contra Irán, destacando el control naval total del estrecho de Ormuz y la superioridad de la inteligencia y la capacidad de ataque de Estados Unidos. Hizo hincapié en una estrategia de máxima presión sobre el régimen iraní, al tiempo que dejó abierta la posibilidad de un acuerdo beneficioso para Estados Unidos.
El presidente Trump criticó las tácticas de negociación de Irán, señalando que las conversaciones suelen terminar abruptamente cuando Irán niega haber discutido sobre su programa nuclear. Rechazó estas negaciones, afirmando que el tema nuclear es la prioridad y que a Irán nunca se le permitirá obtener un arma nuclear.
Respecto a la información de inteligencia sobre instalaciones iraníes, Trump confirmó las capacidades de vigilancia estadounidenses, facilitadas por la Fuerza Espacial, y afirmó tener conocimiento preciso sobre las actividades en Pickaxe Mountain. Declaró que Estados Unidos ya ha desmantelado instalaciones nucleares iraníes y que atacaría Pickaxe Mountain si no se llega a un acuerdo.
Al describir las diferentes perspectivas dentro de Estados Unidos, Trump explicó que algunos favorecen la acción militar inmediata para eliminar las capacidades nucleares de Irán, mientras que otros apoyan la búsqueda de un acuerdo. Indicó que la opción militar sigue siendo viable y supondría un duro revés para Irán.
Trump describió la capacidad del ejército estadounidense para interrumpir rápidamente la infraestructura iraní, afirmando que la mayoría de los puentes podrían ser destruidos en menos de una hora y todas las centrales eléctricas en un día, afectando a unos 91 millones de personas. Calificó la situación de delicada y expresó su preferencia por evitar tales acciones, pero afirmó estar preparado para actuar si fuera necesario.
El presidente criticó a las administraciones estadounidenses anteriores por décadas de inacción ante la amenaza iraní y acusó a la administración Obama de brindar apoyo financiero a Irán, lo que, según él, alentó las ambiciones nucleares de Teherán. Contrastó esto con lo que describió como su propio liderazgo decisivo y su política de máxima presión sobre Irán.