Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán que puso fin a más de tres meses de combates en Oriente Medio, el personal de las Naciones Unidas ha observado una reducción significativa de la violencia en el sur del Líbano. La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) informó de una disminución de las violaciones del espacio aéreo libanés por parte de las fuerzas israelíes, de 83 a 38 en un solo día. Las trayectorias de proyectiles también disminuyeron drásticamente, de 705 a 174, de las cuales 169 fueron atribuidas a las fuerzas israelíes y cinco a militantes de Hezbolá. La UNIFIL continúa supervisando las actividades terrestres, incluidos los movimientos de vehículos blindados y de ingeniería de las fuerzas israelíes en la zona.

Fuentes humanitarias indican que algunas familias desplazadas en Líbano están regresando con cautela a sus comunidades. El número de personas en albergues colectivos se redujo de aproximadamente 134.000 a 124.000, según las autoridades libanesas, con alrededor de 2.700 personas que abandonaron los albergues colectivos solo en la gobernación del Sur. Aún no se sabe con certeza si estos retornos son temporales o permanentes, ya que los incidentes en curso y los artefactos explosivos sin detonar siguen dificultando la circulación y la evaluación de las propiedades. La ONU aboga por retornos seguros, voluntarios e informados, con el apoyo del acceso humanitario.

En la Franja de Gaza, las agencias humanitarias informan de graves limitaciones en los servicios esenciales debido a la escasez de combustible, aceite para motores y repuestos. Esta escasez está afectando la producción y distribución de agua, el tratamiento de aguas residuales y la gestión de residuos sólidos. Si bien la asignación prioritaria de combustible ha permitido que algunas operaciones continúen, la situación sigue siendo crítica. Los socios de ayuda están intensificando los esfuerzos para controlar una creciente plaga, con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) liderando el uso de plaguicidas y UNICEF y la UNRWA apoyando las campañas de sensibilización pública.