Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Las Naciones Unidas han expresado su alarma ante los informes de un ataque mortal contra una residencia estudiantil que albergaba al menos a 86 adolescentes de entre 14 y 18 años en la región ocupada de Luhansk. Según el subdirector ejecutivo de UNICEF, Ted Chaiban, el ataque habría causado seis muertos y numerosos heridos, entre ellos niños. Las operaciones de rescate continúan y se desconoce el número total de víctimas. La ONU no ha podido verificar los detalles, ya que la zona permanece bajo ocupación rusa y es inaccesible para la organización.

Stéphane Dujarric, portavoz del Secretario General de la ONU, António Guterres, condenó enérgicamente los ataques contra civiles e infraestructura civil dondequiera que ocurran, enfatizando que tales acciones están prohibidas por el derecho internacional humanitario y deben cesar de inmediato. Edem Wosornu, Director de Operaciones de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, destacó un patrón recurrente en la guerra que viola el derecho internacional e instó a la protección de los civiles. Vanessa Frazier, Representante Especial del Secretario General para la Infancia y los Conflictos Armados, señaló la preocupación constante y dijo que podría haber personas atrapadas bajo los escombros en Luhansk.

Datos verificados de la ONU indican que más de 3400 niños han muerto o resultado heridos en Ucrania desde que comenzó la invasión rusa a gran escala en 2022. El portavoz del Secretario General de la ONU reiteró los llamamientos para que cesen los ataques contra civiles, haciendo hincapié en el impacto desproporcionado en los niños.

La agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, también informó que la escalada de violencia en Ucrania continúa causando víctimas civiles y obstaculizando los esfuerzos humanitarios. Un ataque con misiles a principios de esta semana dañó un almacén arrendado por ACNUR en Dnipro, destruyendo materiales para refugios de emergencia y suministros de ayuda para las personas desplazadas. ACNUR declaró que este fue el primer ataque contra una de sus instalaciones desde que comenzó la invasión, lo que genera preocupación por el aumento de los ataques contra el personal y las operaciones humanitarias.