Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Según el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, las Naciones Unidas han tomado conocimiento de los informes que indican que Israel y Hezbolá han acordado un alto el fuego, celebrando este hecho e instando a todas las partes a cesar las hostilidades y entablar un diálogo para lograr una estabilidad a largo plazo.

Los recientes enfrentamientos entre las fuerzas israelíes en el sur del Líbano y Hezbolá han puesto a prueba un acuerdo provisional firmado por Washington y Teherán, que exige un alto el fuego en todos los frentes, incluido el Líbano. Sin embargo, Israel ha indicado que no está obligado por este acuerdo, y ni Israel ni Hezbolá han confirmado públicamente la renovación del alto el fuego. Según informes, los continuos ataques israelíes han pospuesto las conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Suiza.

La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) informó de la continuación de las hostilidades, incluyendo 52 violaciones del espacio aéreo israelí y 217 trayectorias de proyectiles detectadas el jueves, la mayoría atribuidas a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Estas cifras aumentaron drásticamente el viernes, cuando la UNIFIL registró 748 trayectorias de proyectiles, numerosas violaciones del espacio aéreo, ataques aéreos israelíes, actividad terrestre y movimientos blindados.

Los esfuerzos humanitarios de la UNIFIL se han intensificado, con la entrega de más alimentos y ayuda esencial a las familias desplazadas en Beirut y zonas aledañas. Las visitas de ministros de desarrollo de Francia y el Reino Unido, así como de funcionarios de la ONU, a los refugios colectivos en Saida constataron que, si bien algunas familias desplazadas están comenzando a regresar, muchas siguen preocupadas, ya que los anuncios de alto el fuego aún no han garantizado la seguridad ni las condiciones para un retorno completo.

Por otra parte, expertos en derechos humanos de la ONU celebraron la firma del Memorando de Entendimiento de 14 puntos entre Washington y Teherán, pero enfatizaron la necesidad de rendición de cuentas, particularmente en lo que respecta al papel de Irán, y destacaron las preocupaciones persistentes en materia de derechos humanos.