Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Más de 4.000 personas murieron en los dos terremotos que azotaron Venezuela el 24 de junio, causando graves daños en varios estados, según informes internacionales que citan a las autoridades. Miles de personas siguen desplazadas tres semanas después del desastre, y las familias enfrentan incertidumbre sobre vivienda, atención médica y necesidades básicas. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha asistido a casi 7.000 personas en campamentos de desplazados y ha proporcionado más de 10.000 servicios, incluyendo alojamiento temporal, atención médica, apoyo psicosocial y protección. Alrededor de 20.000 personas han recibido asistencia del gobierno y de agencias de la ONU.
La respuesta humanitaria está pasando de la búsqueda y el rescate —muchos equipos internacionales se han retirado— a las labores de recuperación temprana. La OIM está ampliando su enfoque para atender tanto las necesidades inmediatas como las prioridades de recuperación a largo plazo. Una preocupación importante es la gestión de los escombros, debido a su impacto ambiental y al riesgo de que las inclemencias del tiempo retrasen las operaciones de respuesta.
Funcionarios de la OIM han destacado el posible desarrollo de un fenómeno meteorológico de El Niño intenso en las Américas, que podría provocar sequías o lluvias torrenciales y complicar aún más la recuperación de las poblaciones desplazadas. La OIM y sus socios están considerando estos riesgos para garantizar que las labores de respuesta se mantengan operativas si se materializan los efectos de El Niño.
Para atender las necesidades actuales, la OIM ha hecho un llamamiento para obtener recursos que permitan mantener la asistencia de emergencia, el alojamiento, el acceso a servicios básicos y los programas de recuperación durante los próximos 12 meses. La agencia recalcó que las consecuencias del desastre requerirán un apoyo humanitario continuo.
__CITACIÓN_0_1__