Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

La Asamblea General de las Naciones Unidas se reunió para conmemorar el Día Internacional de Nelson Mandela, destacando la urgente necesidad de abordar la pobreza y la desigualdad mundiales y reflexionando sobre la continua relevancia del legado de Mandela.

António Guterres, Secretario General de la ONU, se dirigió a la Asamblea a través de su Jefe de Gabinete, Courtenay Rattray, quien destacó la convicción de Mandela de que los mayores problemas de la humanidad son consecuencia de las decisiones humanas y pueden resolverse tomando decisiones diferentes. La declaración criticó la actual tendencia mundial de priorizar el gasto militar sobre el desarrollo y la paz, calificándola de «profundamente errónea».

La periodista sudafricana Redi Tlhabi, en su discurso de apertura, cuestionó la versión edulcorada de Mandela, presentándolo como el "Mandela incómodo". Subrayó la negativa de Mandela a aceptar la libertad a costa de abandonar la lucha, afirmando que la justicia —no la reconciliación— era su principal exigencia. Tlhabi instó a los diplomáticos a considerar qué riesgos están dispuestos a asumir por la justicia, haciendo referencia a los esfuerzos en curso para reformar el Consejo de Seguridad de la ONU, incluyendo las peticiones de un asiento permanente para África.

La presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, inauguró la sesión alentando a transformar el recuerdo en medidas proactivas, en consonancia con los principios de Mandela.