Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Consolidación de la Paz (FCP) opera desde 2005 para ayudar a los países en riesgo de conflicto o en recuperación posterior a un conflicto, proporcionando financiación rápida para prevenir la violencia y construir una paz duradera. Conocido como el "instrumento financiero de primera instancia" de la ONU, actúa con rapidez cuando surgen oportunidades para la paz, a diferencia de los programas de ayuda tradicionales, que pueden tardar años en ponerse en marcha.

El Fondo apoya a una amplia gama de actores, incluidos gobiernos, comunidades locales, organizaciones de la sociedad civil, grupos de mujeres y redes juveniles, y colabora con más de 20 agencias de la ONU. Durante más de dos décadas, el PBF ha contribuido a los esfuerzos de consolidación de la paz en más de 75 países y territorios, entre ellos Sierra Leona, Colombia, Papúa Nueva Guinea, Kirguistán y Haití.

Los proyectos del Fondo para la Consolidación de la Paz (PBF, por sus siglas en inglés) facilitan los acuerdos de paz, promueven el diálogo y la reconciliación entre comunidades divididas, restablecen los servicios esenciales y las instituciones locales, crean empleos y oportunidades económicas en zonas afectadas por la violencia y promueven el liderazgo de mujeres y jóvenes en la consolidación de la paz.

El Fondo se centra en iniciativas que previenen la escalada de conflictos locales abordando las tensiones subyacentes de forma temprana y reduciendo el riesgo de violencia y desplazamiento. Cubre una necesidad específica dentro del sistema de la ONU al asumir riesgos, actuar con rapidez y apoyar programas que otros donantes podrían no financiar. Sus principios rectores priorizan la rapidez, la flexibilidad, la apropiación nacional y la aceleración del cambio hacia sociedades inclusivas y estables.