Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Expertos en derechos humanos designados por la ONU condenaron a la milicia M23 en el este de la República Democrática del Congo (RDC) por la violencia sexual generalizada contra civiles, describiendo violaciones, violaciones en grupo, agresiones violentas y asesinatos como prácticas comunes en las operaciones del grupo. Hicieron hincapié en la necesidad urgente de poner fin a estos crímenes, que, si bien no son exclusivos de la M23, afectan a un gran número de personas. La milicia, respaldada por Ruanda y liderada por tutsis, reanudó el conflicto contra el ejército de la RDC en 2021, continuando una historia vinculada al genocidio ruandés de 1994. Décadas de conflicto han desplazado a más de ocho millones de personas en la región.

Un informe de abril del Secretario General de la ONU, António Guterres, reveló que los casos de violencia sexual perpetrados por el M23 se duplicaron con creces entre 2024 y 2025, afectando principalmente a mujeres y niñas. Además de la violencia sexual, se informa que el M23 controla a la población civil mediante arrestos arbitrarios, detenciones en condiciones de hacinamiento e insalubridad, tortura, trabajos forzados, reclutamiento forzoso, incendios provocados, secuestros y chantaje. El grupo suele justificar sus acciones alegando colaboración con las fuerzas armadas congoleñas o incumplimiento de trabajos forzados impuestos, frecuentemente por motivos arbitrarios o ilegales. Los civiles detenidos suelen sufrir palizas y privación de alimentos, agua y atención médica.

Los expertos destacaron la naturaleza inaceptable de esta violencia y pidieron su cese inmediato y una investigación exhaustiva para garantizar la rendición de cuentas. Transmitieron sus inquietudes al gobierno de la RDC y plantearon sus problemas al gobierno ruandés, conocido por brindar apoyo financiero al M23.