Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha descrito las continuas violaciones de derechos humanos en la República Popular Democrática de Corea (RPDC) como una crisis persistente que requiere atención y respuesta internacionales constantes. Según Türk, algunos de los abusos documentados por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) podrían constituir crímenes de lesa humanidad.

El Sr. Türk también expresó su preocupación por la priorización que la RPDC otorga a la seguridad y las inversiones militares por encima de los servicios sociales esenciales y el desarrollo sostenible, lo que ha afectado negativamente el bienestar de la población. Hizo hincapié en la necesidad de exigir responsabilidades, incluso mediante mecanismos extrajudiciales, por las graves violaciones cometidas durante mucho tiempo en el país.

En una conferencia de prensa en Seúl, República de Corea, el Alto Comisionado destacó la difícil situación de los desertores en Corea del Sur, quienes siguen preocupados por sus familiares que permanecen en la RPDC. La oficina del ACNUDH en Seúl está preservando y analizando información vital para apoyar los esfuerzos en pro de la verdad, la justicia y la rendición de cuentas, incluyendo la conmemoración y la difusión de la verdad para evitar que las experiencias de las víctimas caigan en el olvido.

El Sr. Türk destacó el diálogo constante con funcionarios de la RPDC siempre que ha sido posible, incluyendo la cooperación en temas relacionados con las personas con discapacidad y la participación en las revisiones de los órganos de tratados de derechos humanos de la ONU en Ginebra. Describió estos esfuerzos como pasos graduales pero importantes para el diálogo y el fomento de la confianza. Asimismo, celebró la próxima visita de la selección femenina de fútbol de la RPDC como un avance positivo.

Sin embargo, hizo hincapié en la necesidad urgente de establecer mecanismos que faciliten el intercambio de cartas, reanuden las reuniones familiares y obtengan información sobre el paradero y el destino de las personas desaparecidas y secuestradas, para así abordar algunos de los aspectos más dolorosos de la crisis.