Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Los renovados esfuerzos diplomáticos han aliviado temporalmente los temores inmediatos de una escalada en el conflicto de Oriente Medio que involucra a Estados Unidos e Irán, pero las consecuencias económicas ya están afectando a algunos de los países más pobres del mundo, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El PNUD informa que las economías en desarrollo están gastando cientos de miles de millones de dólares para proteger a los hogares del aumento vertiginoso de los costos de la energía, provocado por la inestabilidad en la región. Para proteger a las familias del alza de los precios del petróleo, los gobiernos han recurrido a subsidios a los combustibles fósiles, topes de precios y reembolsos de impuestos. Si bien estas medidas brindan un alivio a corto plazo, el PNUD advierte que conllevan altos costos a largo plazo.

Las proyecciones indican que los subsidios globales a los combustibles fósiles podrían alcanzar los 1,1 billones de dólares en 2026, un aumento de aproximadamente 410 mil millones de dólares con respecto a 2025, suponiendo un precio promedio del petróleo de 88,60 dólares por barril. Un precio más alto, de 110 dólares por barril, podría elevar los subsidios a 1,43 billones de dólares. Este incremento está ejerciendo presión sobre las ya debilitadas finanzas públicas de los países de ingresos bajos y medios.

Muchos países en desarrollo entraron en la crisis con importantes cargas de deuda. Casi la mitad de las naciones más pobres se encuentran actualmente en situación de endeudamiento crítico o en alto riesgo, mientras que se prevé que el servicio de la deuda consuma el 9,5 % de los ingresos públicos este año, el nivel más alto en 25 años y el doble que hace una década.

El PNUD destaca que destinar fondos limitados a los subsidios a los combustibles fósiles reduce las inversiones en infraestructura como escuelas, hospitales y acciones climáticas, lo que podría ralentizar el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Además, aumenta la dependencia de sistemas energéticos con altas emisiones de carbono.

El administrador del PNUD, Alexander De Croo, hizo hincapié en que ningún país debería sacrificar su desarrollo futuro para gestionar una crisis externa. Instó a facilitar el acceso a la financiación internacional y a acelerar la inversión en energías renovables, destacando que la expansión de las energías limpias mejora tanto la seguridad energética como la resiliencia ante futuras crisis geopolíticas.