Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

El gobierno federal estadounidense ha subvencionado las fuentes de energía eólica y solar durante décadas, una práctica que el actual Secretario de Energía critica por haber provocado un aumento en los precios de la electricidad y una red eléctrica menos estable. El Crédito Fiscal para la Producción de Electricidad Renovable (REPTC, por sus siglas en inglés), introducido en 1992 para la energía eólica, debía eliminarse gradualmente en 1999, pero se ha prorrogado doce veces. A pesar de estas subvenciones, los consumidores pagan hoy, en promedio, más por la electricidad que en 1992, una vez ajustado a la inflación, según el Secretario de Energía.

Actualmente, más del 75 % de la electricidad en Estados Unidos proviene del gas natural, la energía nuclear y el carbón, que proporcionan energía continua independientemente de las condiciones climáticas. Esta fiabilidad quedó patente durante el pico de demanda eléctrica a las 8 de la tarde del día de la investidura, en medio de un frío extremo en la región del Atlántico Medio, donde la energía solar y eólica prácticamente no aportaron nada, mientras que el carbón, el gas natural y la energía nuclear cubrieron la mayor parte de la demanda.

El Secretario de Energía apoya propuestas como la Ley "One Big Beautiful Bill", que busca eliminar los créditos fiscales para energías renovables en la Ley de Reducción de la Inflación. El objetivo es fijar una fecha límite para estos subsidios y centrarse en fuentes de energía asequibles, abundantes y seguras, reflejando la opinión de que los subsidios actuales a las energías renovables son un despilfarro y resultan contraproducentes.